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martes, 19 de septiembre de 2017

Taurinos impiden que Peter Janssen salte al ruedo


Peter Janssen no pudo saltar al ruedo esta vez. Pretendía hacerlo en la corrida de Jandilla en Logroño. Desde el inicio del festejo, los aficionados lo reconocieron y esperaron a que preparara su clásico número de simular valor sin camiseta para tirarse al ruedo con el toro muerto.

Así fue que lo reconocieron


Los aficionados impidieron el falso heroísmo del holandés, quien vive de cobrar "donaciones" para pagar fianzas, pasajes, boletos para la plaza y hoteles, cosas que según él le permiten asaltar ruedos y llevar el mensaje antitaurino a todo el mundo. Al momento de lanzarse al ruedo, Janssen fue interceptado y reducido por cinco aficionados, quienes lo entregaron a las autoridades para la respectiva detención.

¡Hay que actuar así en todas las plazas! ¡Que respete a la tauromaquia de una buena vez!
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martes, 27 de mayo de 2014

Sobre el torero muerto


«Dos toreros muertos en un largo día, y la sociedad contemporánea se esfuerza por explicarnos la altura y la dimensión de su moralidad. Con sus tremendos tambores han arremetido furiosos en la celebración de la muerte, mientras nos tachan de inmorales por creer que también celebramos la defunción de los toros; nos observan a través de las rejas, con la actitud que adopta el visitante del zoológico al que tanto detestan.
Pues yo digo lo siguiente: para nosotros los taurinos, la muerte no es un asunto superfluo, tan remediable como para hacer de él una celebración propia de estadio de futbol. La muerte del toro para el taurino es tan absoluta, que lleva miles de años configurando sus ritos, y por lo menos tres siglos haciéndola coincidir con una expresión artística tan resueltamente elevada como real. Búsquese otra expresión humana tan compleja, tan problemática y a la vez tan rica, y no se encontrará ni la sombra de lo que es la tauromaquia. Compárese con el antitoreo más bruto, capaz de celebrar la muerte del torero como si de una anotación se tratase, y se entenderá que todas esas banderas que enarbolan en nombre de la moral, resultan y son ridículas.
«La mayoría inválida del hombre», clamada por el verdadero César de América (ni Girón, ni Rincón, decididamente Vallejo), se refería a ese ser que solo está lleno de pasado y de futuro: es el gran inválido moral de la historia, quien alza alarmado sus manos por la muerte de los animales, y las baja para aplaudir por la de cualquier hombre, en especial de ser torero. Un ser que se cree adelantado a su tiempo, futurista, pero que no es más que una nueva versión de la inconsecuencia ya pasada y conocida. Porque un mundo donde interese más la muerte de una jirafa en el zoológico, que los 110.000 niños a punto de morir por desnutrición en África, es un mundo que se burla de sí mismo, y también de los hombres muertos ante nosotros. Han querido enfrentar al toreo con el animalismo sin sentir sonrojo, porque a la vez el animalismo los estaba despreciando. Pero hay que tener el coraje para decirlo, como lo tuvo Carruthers entonces: el animalismo es un síntoma de la decadencia moral de occidente».

(...)
«¿Qué esperar entonces en la sombra del mundo, para este hombre inválido obligado a avanzar hacia los buses atestados, las televisiones vacías y los discursos políticos adulterados? Lo que clama Susan Sontag ausente en la inválida sociedad posmoderna: «un espacio para la seriedad». El toreo es una seriedad moral, una seriedad artística, y una seriedad cultural, por cuanto todo lo suyo está al filo de la muerte».

(Pueden seguir leyendo la entrada aquí, o bien ingresar a http://ateneowelles.es/blog/?p=34 . Escrita de forma exclusiva para el Ateneo Taurino Orson Welles, esta diatriba mínima tiene lugar un día después de la muerte de dos toreros en México, y un día antes de la tragedia donde tres toreros cayeron en Madrid ante una corrida casi sexteña de El Ventorrillo. Entonces pudo comprobarse el espectacular despliegue de inhumanismo del que el antitaurino es capaz, en su tardo regodeo por el dolor y la muerte de los hombres de luces, cosa desde luego contra todo pronóstico de la supuesta evolución moral que implica la adopción multitudinaria de una postura antitaurina en la sociedad posmoderna. Como nunca pudo verse la bajeza de una época que invoca a la ética para condenar las corridas de toros. Esta contradicción se muestra como una poderosa sugerencia: el antitoreo no es una evolución).


  
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lunes, 25 de noviembre de 2013

24 horas sin toreo en Bogotá, pero cinco siglos de gloria taurina


La inminencia del pronunciamiento de la Corte Constitucional sobre el perjuicio a la libertad de los taurinos en Bogotá tras la velada abolición que efectuó Gustavo Petro, tiene algo intranquilos a los colectivos animalistas de la capital del país. Para simplificar las cosas, acaso de un modo algo abusivo, recordemos los precedentes y los contextos del caso: la Corporación Taurina de Bogotá, entidad que organizaba las corridas de toros en La Santamaría, interpuso una tutela que invoca el cumplimiento del derecho a la libertad de expresión, y en segunda medida, el derecho al trabajo. El derecho a la libertad de expresión, consignado en el DDIIHH, estipula que no puede ni cohibirse ni perseguirse al ser humano en función a su cultura, preferencias sexuales, identidad o género. ¿Y cómo altera este derecho al ser humano taurino cuando se efectúa una prohibición de las corridas? La tauromaquia, como una expresión cultural protegida por los estados firmantes del Convenio de París de la UNESCO en 2005, ha sido blindada en países europeos como Francia y España bajo el cánon de Patrimonio Cultural, y tan solo el 5% del territorio portugués carece de este tipo de declaración. La Corte Constitucional, órgano que en pasadas sentencias ha dejado en claro la irrefutable naturaleza de expresión cultural de la tauromaquia, seguramente se pronunciará en sentido positivo para los taurinos invocando que la prohibición velada de las corridas en Bogotá, viola el equilibrio reflexivo que debe haber entre los supuestos derechos de los animales (legalmente hablando) y los derechos humanos en materia de libertad de expresión e identidad cultural. Está fuera de toda duda desde una visión correcta, esto es, antropológica, que la tauromaquia es una cultura, y que en torno a ella se teje la expresión e identidad de una minoría con derechos. La velada prohibición de las corridas de toros en Bogotá viola estas libertades civiles.

Se ha hablado al principio de la publicación sobre la intranquilidad de los amantes de los animales, y se ha puesto por prueba una foto donde el ciudadano Felipe Alejandro Riveros lanza una pregunta al aire (clic en la foto de arriba para verla completa). Las ediciones sobre el texto de la pregunta son declaraciones de lo poco que lo ve él mismo. Vinculado con Animanaturalis y Animal Defenders, este ciudadano en su legítimo derecho a la libertad de expresión, participa en un evento que por 24 horas hará una serie de actividades en torno a algo llamado "cultura de la vida y la no violencia", de cuya configuración antropológica según los principios de esta ciencia social, poco claro algo tenemos. En mi legítimo derecho a la libertad de expresión, me permito responder a su pregunta.



"Hubo épocas en que la humanidad (sic) consideraba justificable y lícito quemar brujas, comerciar con personas, arrasar naciones por creencias religiosas o encerrar animales para matarlos por diversión

Hoy, de todas estas actividades sólo una (sic), la última, es considerada legal en ocho países del mundo, uno de ellos el nuestro. Recientemente la Corte Constitucional colombiana, máxima autoridad en materia judicial, profirió una sentencia que desestimula (sic) estas prácticas en el territorio nacional, y en todo caso prohibe (sic) que se inviertan en ellas recursos públicos, con lo cual ciudades como Bogotá perderían automáticamente su tradición.

Sin embargo, la Corporación Taurina de Bogotá exige que la plaza Santamaría de Bogotá, que es de la ciudad, se reabra de nuevo al público para que presencie estas actividades, con tal de que quienes se lucraban con ellas no pierdan su empleo.

Si usted fuera la Corte Constitucional, ¿qué diría?..."


Este animalista pide que el ciudadano, por un momento, sienta empatía por la Corte Constitucional para la respuesta del interrogante. De entrada es necesario responder que solo le sería lícito responder a un ciudadano informado sobre la jurisprudencia, con experiencia en la judicatura y con conocimiento de la profesión, esto es, que el ciudadano sea un juez formado en el derecho constitucional. De lo contrario, sería como preguntar sobre una ecuación de tercer grado a una persona que no sabe ni sumar ni restar. La pregunta, propia de tribuna, es terriblemente inane como retórica.

Hablando de retórica, el uso indiscriminado de las comparaciones con fenómenos humanos es el único caballito de guerra del ciudadano (y del animalismo en general) para explicar la inmoralidad del toreo o el especismo, bajo el sofisma del "principio de igual consideración". Se nos pide que hagamos una extrapolación de situaciones. Considérese que algunos casos de violencia contra la humanidad han sido dejados, y que ello demuestra de manera incuestionable que debemos abandonar similares casos en animales no humanos. ¿Pero qué tanto se puede defender esta extrapolación, digamos, a un nivel empírico de nuestras intuiciones morales, pero también a través de la realidad de los fenómenos citados, algunos de ellos eminentemente antitaurinos? No pasa inadvertido, por ejemplo, que comparar la tauromaquia con la quema de brujas es una declaración de desconocimiento sobre la naturaleza de ambos fenómenos. La quema de brujas se inscribe en un proceso que, como la inquisición, fue atrozmente antitaurino, persecutor de taurinos a niveles de llevarles hasta las piras de las hogueras, como a la bruja del ejemplo. El comercio de personas, conocido como esclavitud, tampoco es un fenómeno extinto o ilegal en algunos países contemporáneos, pero de ello no se sigue que la violación a un derecho humano como el de la libertad, deba compararse con la tauromaquia desde una posición antitaurina, abiertamente en contra de la libertad cultural humana del taurino. 


El forzamiento retórico de los ejemplos son considerados como falacia lógica por cuanto la conclusión no se sigue exactamente de las premisas, sino de ejemplos ajenos a ellas. Por ejemplo,  A (el toreo) es B (malo) entonces C (debe prohibirse) , pues D (la esclavitud, las tormentas del trópico, Hitler) es B entonces E ( ya fue prohibido).


[A . B -> C porque D . B ->E] Donde A es convenientemente cualquier ejemplo que yo sea capaz de imaginar, pero ajeno a la verdadera premisa [ D . B ->E] porque A no es igual a D. 


En lugar de tauromaquia, A también puede ser antitauromaquia. Por ejemplo, decir que así como hoy se considera malo restringir la libertad de los humanos como antaño se hacía con la esclavitud, hoy debería considerarse cosa semejante con los intentos de restringir la libertad de una cultura que no viola un solo derecho humano. El animalismo es hábil en el momento de condenar cualquier atisbo de atropocentrismo, pero también es incapaz de formular una ética animalista en independencia de cualquier mención a ejemplos humanos.




Pero la suma declaración de bienintencionada ignorancia en la pregunta del ciudadano, es considerar al toreo bajo la forma de "encerrar animales para matarlos por diversión"Este error es común en todos los textos canónigos del animalismo, como los escritos por Francione, Singer o Regan, por lo que no puede esperarse que palafreneros de cuarto y hasta quinto orden en el movimiento animalista, eviten pensar esta equivocación, conveniente por demás al momento de desinformar a una opinión pública hostil. El toreo, se ha dicho antes, no es una diversión, es un rito severo, que configura una cultura humana minoritaria, y cuyos móviles son tan graves que implican la vida y la muerte de humanos y animales. El taurino no va a la plaza con la lesiva intención de divertirse, pues asiste a un rito que forma su identidad, y lo vive con pasión pero también atendiendo a todos los estudios necesarios para entender las suertes de la lidia. En la corrida, no se entrega groseramente al goce gratuito, pues el taurino está pendiente del cumplimiento cabal de todos los cánones del toreo, la integridad del toro y la justicia en la lidia. Para divertir existe, en cambio, una rama de la tauromaquia, bufa ella, llamada toreo cómico precisamente por cuanto se diferencia de la lidia en que existe para divertir. Es mayoritariamente practicada por enanos que hacen las veces de dominguillos, se dejan revolcar por la vaquilla a la que jamás se hiere o mata, y consiste en la depauperización del humano frente a la bestia rabiosa. La distorsión del toreo cómico corresponde plenamente a la visión poco informada del antitaurino con respecto al rito de la corrida de toros, pero el toreo es otra cosa. Con evidencia.

¿Qué más puede decirse de la bienintencionada queja del ciudadano? Resumiendo: nos pide que hagamos las veces de un cuerpo judicial para el que no estamos aptos, pues se confunde sabiduría jurídica con intuiciones u opiniones morales. Se plantea la comparación agravada con fenómenos humanos que a la postre se identifican de manera plena con la naturaleza histórica de la antitauromaquia. Se desconoce de manera aberrante la naturaleza de las corridas de toros. Para no ser menos explícitos, es necesario recordar la edición oculta de su texto. Según él, si la Corte Constitucional se pronuncia a favor de la libertad cultural de una minoría, eso sería "como defender hoy a quienes quemaban las brujas o vendían los esclavos". ¿Se quemaba brujas porque esto era el rito de una cultura milenaria? Resulta poco plausible aceptar la comparación, pues el Santo Oficio fue más un aparato penal que cultural ciertamente. ¿Se vendían esclavos por cultura? Desde luego, se confunde de manera infantil una transgresión moral encubierta en el concepto de propiedad económica, con una cultura milenaria. Y así, hasta el infinito, toda la sucesión de ejemplos imprecisos.

Como se ha nombrado la palabra infinito, recordando al tiempo, no debemos perder de vista que este antitaurino fue el creador de un evento en Facebook que invita a los animalistas y antitaurinos a asistir a la maratón "cultural, artística y lúdica" que dejará en claro que el toreo no es una cultura, y que sucesos de "radiofonía" demuestran de manera poderosa que no es necesario matar animales para hacer arte. ¿Y para hacer ritos de sacrificio? ¿Vendrá el inválido ejemplo de los sacrificios humanos, violatorios de los derechos humanos que el toro de lidia no posee? En cualquier caso este evento que promete dilapidar recursos en una maratón de 24 horas sin tauromaquia, no excluye una historia de grandeza de cinco siglos, donde Bogotá ha sido centro de la cultura taurina en Colombia. Le convendría a esta buena gente estudiar qué es una cultura, el derecho humano y desde luego la verdadera naturaleza del toreo, antes de emitir un solo juicio moral basados en la espectacularidad de la sangre ritual. 




Nota adenda: se ha querido contestar a esta publicación que "también los mesoamericanos tenían una cultura configurada en torno al sacrificio humano". Esto no dota de ningún sentido a cualquier argumentación sobre la necesidad o no de una cultura en general y a la tauromaquia en particular. La queja contra el sacrificio humano no es la cultura, es la violación del derecho humano a la vida. El toreo no viola derechos humanos, por tanto la comparación está fuera de foco. 
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miércoles, 28 de agosto de 2013

Animalistas relacionados con el nazismo en Francia




Habíamos hablado hace poco de cómo un comando antitaurino estuvo a punto de liberar unos novillos encajonados al sur de Francia, más exactamente en Rion-des-Landes-, lo que por supuesto hubiese ocasionado una tragedia: para pensar la magnitud del intento, basta solo imaginar unos novillos sueltos sin control por las calles, corneando a su paso a las personas sin considerar su afición a los toros, o ausencia de ella, incluso su antitauromaquia. En la prensa del suroeste francés se ha levantado entonces un revuelo por lo que pudo ser una masacre, apuntando todos los focos a dos cabezas visibles como culpables: la primera Brigitte Bardot, la reconocida ex diva de Hollywood que afrontó su ancianidad volcándose en el fanatismo animal: para ella, André Viard pide cárcel por su responsabilidad en los destrozos ocasionados por el comando antitaurino, lo que es apenas natural habida cuenta de los miles de euros en daños, el sabotaje a un evento legal y protegido como Patrimonio Cultural Inmaterial, y comoquiera que incluso puede configurarse una tentativa de homicidio agravado. La segunda cabeza señalada es la de Jean Pierre Garrigues, presidente del Comité Radicalmente Anticorrida, agrupación que organiza las protestas antitaurinas en territorio francés, y que pasó de tener al filósofo Derrida como presidente honorario en décadas pasadas, a estar en recientes épocas relacionado con los nazis y los terroristas de ALF. Ambos han negado su responsabilidad, pero al mismo tiempo se permiten mostrarse aireados por la reacción de la policía para despejar la plaza y salvaguardar la vida de los asistentes y pobladores.

Bien, pues al entuerto que supone esta polémica le ha salido una quinta pata: nazis.

El movimiento antitaurino francés estuvo hace poco señalado por un hecho de racismo en Alès, cuando entonces, frente una iglesia, unos manifestantes antitaurinos convocados por el CRAC emitieron insultos racistas contra una pareja recién esposada, pues el hombre que había contraído nupcias y salía de su propia boda para ser insultado, era del norte de África; el hecho, incluso denunciado y condenado por asociaciones animalistas que presenciaron la salva de insultos racistas, fue hábilmente desmentido por el presidente de CRAC, quien enunció nuevamente el discurso comodín del animalismo: los animalistas están en contra de toda discriminación, como el machismo, el sexismo, la xenofobia, y hasta el racismo, pues tampoco discriminan animales, y si el racismo nos parece malo, según ellos, también debería parecernos malo el discriminar animales, etc. La verborrea clásica sin embargo ignora que el animalismo se mueve precisamente en torno a la discriminación contra el género humano y todo lo que representa. A su declarada misantropía, a su uso indiscriminado de la mujer como objeto sexual o como recipiente de propaganda, en clara alusión machista, hay que sumarle el no muy santo precedente de tener a los nazis como sus antepasados modernos. Aunque lo nieguen, la lógica del nazismo era animalista, y solo por ello aún hoy la Alemania Nazi sigue siendo el país en la historia mundial con el mayor bloque legislativo proanimalista, y también, el estado que más leyes animalistas promulgó, y el que tenía las penas más severas contra quienes violaran dichas leyes. Cualquier lectura de Luc Ferry en "El nuevo orden ecológico", o de Hans Magnus Erzensberger en "Política y Delito", ambas profundamente documentadas, demuestran lo anteriormente dicho. Y si la excepción no hace la regla, sería necesario citar los países que siguen en el ranking de políticas y culturas animalistas (India, Estados Unidos, Reino Unido), y hallaremos la misma lista de crímenes, guerras, violaciones a los derechos humanos...en cualquier caso, ni siquiera se trata de estigmatizar a todos los animalistas como nazis, ni al animalismo como nazismo; se trata, sí, de Francia, del CRAC, de lo que pretendieron hacer liberando unos novillos y echando fumigadores en una plaza de toros con mujeres y niños.

La imagen de arriba muestra a Nathalie Krier, cabeza visible del CRAC, en compañía de nazis. Las fotos son perturbadoras, pues no solo marcha junto Esteban Morillo, el nazi que asesinó a una persona por xenofobia, sino que además también hay una foto de Krier con una pandilla nazi entera. Se les ve además articulados al animalismo, pues sale con el nazi asesino durante una marcha animalista. También se le ve con el realizador del documental sobre ALF, filme que ensalza las acciones terroristas de un grupo que ha llegado a cometer más de 14.000 acciones terroristas que conjugan homicidio, sabotaje industrial y quema de instalaciones. Los taurinos hemos sido notablemente insultados por nazis toda la vida, incluso desde que Himmler se vomitó de asco en una plaza de toros. Entonces, lo demencial de esto no es lo sorprendente de la revelación, pues no nos sorprende a los habituados; lo demencial es que Nathalie Krier es una importante ficha del CRAC, y por tanto, ha sido parte del boicot e intento de liberación de los novillos en Rion-des-Landes, pues figura en los datos que recabó la policía cuando un bus llegó de París, lleno de antitaurinos dispuestos a sabotear la novillada.

Cartel que anuncia la prohibición de vivisecciones con animales en la Alemania Nazi. Los animales saludan.

¿Está el movimiento antitaurino francés infiltrado por organizaciones de extrema derecha? ¿Por qué los animalistas de Réseau Etique llaman a Bardot "La Facha"? ¿Por qué dichos animalistas también  advierten que Jérôme Lescure, el realizador del documental sobre ALF está relacionado con el nazismo? ¿Y por qué no recordar que Brigitte Bardot ha sido condenada 5 veces por crímenes relacionados con el racismo y la xenofobia? Demasiadas coincidencias, demasiados cabos que no están sueltos, sino amarrados firmemente a una convicción: lo que pretendían hacer en Rion-des-Landes era criminal; ellos no son la evolución ética, ellos son criminales, o terroristas, como reconocen sin sonrojo:



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jueves, 22 de agosto de 2013

Heineken, cerveza antitaurina





Las empresas ya son víctimas del animalismo: sus relaciones públicas deben basarse en el trato que tengan con los animales, pues la presión mediática de los grupos de defensa animal, a veces inexplicablemente fastidiosa, logra engañar a los relacionistas públicos. Una buena empresa, una de la que sea prescriptible comprar un producto, es aquella que garantice el respeto animal, así su producto no tenga nada que ver con animales. Hasta ese colmo de la estulticia hemos llegado. En este caso, la paradoja la entraña Heineken, una cerveza que se anuncia como antitaurina, mientras al mismo tiempo su marca luce junto a peleas de perros. ¿A qué se debe la contradicción? A ninguna: el lobby animalista enfila todas sus baterías contra el toreo, dejando a perros, gallos de pelea y demás animales en una zona donde mediáticamente valen poco. Esto responde a que el odio contra la tauromaquia es más fácil de vender públicamente, al conjugarse con restos de homofobia, xenofobia, monocultura e hipocresía. Heineken no se contradice al aparentemente patrocinar peleas de perros, mientras al mismo tiempo se suscribe al odio mundial contra la tauromaquia: simplemente perpetua la lógica animalista, la misma que ataca al toreo en Bogotá, pero suscribe un plan de ordenamiento territorial y protección animal que deja por fuera a los gallos de pelea. Lo mismo que la FLA, que en Medellín retiró su apoyo a la feria taurina, pero en Subachoque dispuso una carpa, impulsadoras y muestras gratis de su licor durante la corrida de Mondoñedo. Las empresas niegan su participación en todo esto, pese a estar ahí, a la luz, con sus productos, desdiciendo sus posturas públicas. Heineken negó su responsabilidad como empresa involucrada con peleas de perros, pese a las reiteradas denuncias de animalistas en México. Al mismo tiempo, maneja otras marcas de cervezas en dicho país tras la compra del grupo Cuauthémoc Moctezuma, marcas pues como Sol, Tekate e Indio, que venden sus productos y patrocinan directamente ferias taurinas de México.

Para resumir: la apariencia pública de las empresas reproduce la lógica animalista, con toda la carga de tontería que esto conlleva. Que Heineken se anuncie como antitaurina, no es una jugada de ficha a favor del respeto animal, del mismo modo que ninguna sociedad ha dejado de usar cruelmente animales, solo por abolir las corridas de toros. La imagen nos ayuda a ejemplificar la contradicción social, así Heineken niegue su responsabilidad, y quizá tenga razón.
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martes, 6 de agosto de 2013

Terrorismo Antitaurino en Palma de Mallorca




Como sucedió hace un año, los antitaurinos en Palma de Mallorca volvieron a atacar el día de ayer las instalaciones de la plaza de toros y los locales que están vinculados a la actividad taurina en la isla. Además de forzar las puertas y acceder a las inmediaciones de una taquilla a la que luego le prendieron fuego, también se dedicaron a romper los vidrios de un restaurante donde se vende la boletería de la próxima corrida.

El terrorismo antitaurino ya se había manifestado este año en Manizales, Colombia. Entonces contábamos que estos actos están vinculados a una organización horizontal llamada Animal Liberation Front, considerada como amenaza terrorista doméstica en Estados Unidos y Gran Bretaña, y que cuenta con más de 7.000 procesos por terrorismo investigados por el FBI. Aunque en Behind the Mask (un documental de exaltación) se cuenten a sí mismos como un grupo altruista, redentor, rebelde y muy play, la verdad es que el terrorismo es repugnante a cualquier ética, cosa que al parecer es muy difícil de entender para aquellos adalides de la "evolución moral".

¿Qué busca el acoso sistemático a los familiares de las personas que usan animales? ¿Qué busca la intimidación y la violencia contra niños cuyos padres crían animales para laboratorios? ¿Qué buscan los vidrios rotos de los carros de científicos, o del restaurante Hoyo 10 que vende la boletería para la corrida? ¿Qué busca la quema de instalaciones industriales, de las propiedades de los familiares de aquellos que crían vacas, el fuego en la casa de André Viard cuando los antitaurinos intentaron asesinar a su familia, o el fuego que quemó la taquilla de una plaza? Busca todo esto generar terror mediante la violencia puntual, un terror capaz de intimidar y quebrar toda resistencia, para así conseguir unos fines que por las vías legales no logran encontrarse, por extremistas.



Para el FBI en su informe Eco-terrorism, la actitud criminal denota ciertas patologías mentales: la obsesión por la quema de instalaciones (más de 10.000 en USA) refleja una mentalidad piromaníaca y violenta. El regusto por una estética que contrasta la dulzura y la estulticia de los animales con fuertes hombres encapuchados y ataviados con prendas militares, es una forma de externar la psique violenta del terrorista de ALF. La escalada de los actos violentos, de la amenaza a la "acción directa", como rasgo de la pérdida de escrúpulos. En cualquier caso, más allá de hallarnos frente a un grupo de perturbados que denuncian la violencia pero usan a la misma como único método, lo sorprendente es que el resto de animalistas no han extendido jamás una condena contra el terrorismo de ALF. Al contrario, la romántica figura de los hombres que "arriesgan" su vida para salvar animales,es aplaudida. Desde luego que no hay necesidad de explicar que el animalismo es un programa ético, y el que terrorismo es contrario a toda ética, con lo que la aparente contradicción en los términos de esta relación, realmente enmascara el rostro de la misatropía animalista, y su habladuría general. Pedir una condena contra esta violencia, por ejemplo a Anselmi, es por lo menos pecar de crédulo.

Lo que debe hacer ante todo el colectivo taurino de Palma de Mallorca, es emplazar a las organizaciones antitaurinas de la isla, pedir que se intervengan todas sus comunicaciones para que se encuentre a los responsables, y elevar quejas judiciales para que sean procesados penalmente por terrorismo. Las pruebas son claras: reivindicándose como pertenecientes a una organización considerada como terrorista, los responsables llevan dos años realizando arañazos que buscan intimidar, en ocasiones usando la violencia. De llenar de silicona los candados de la plaza, han pasado a incendiar sus instalaciones en una clara escalada: ¿qué seguirá el próximo año si no los detenemos a tiempo?


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sábado, 3 de agosto de 2013

Montajes animalista I Las vacas libres

        

El animalismo es una forma ideológica de la modernidad. Como ideología, su órgano de difusión no es la propagación del discurso, sino la propaganda, cuyo poder conocemos desde el nazismo. Las pequeñas narraciones de contenido ideológico realmente enmascaran una propaganda, y no una enunciación intelectual. La ventaja resulta en apelar al sentimentalismo, al símbolo y a la creencia, no a la razón.

La propaganda animalista se ha vuelto viral con la ayuda de las redes sociales, un caldo de cultivo ideal además del telón de fondo: a la muerte de Dios, le siguió la muerte del Hombre, reflejada en la Shoa, las guerras mundiales, la aniquilación a escala industrial, la bomba atómica. Muerto el Hombre, miramos hacia el Animal. Autores como el Nóbel Coetzee intentan explicar la ideología animalista elaborando una comparación de la muerte del animal con la muerte del hombre moderno: si los grises barracones de los campos de concentración donde hacinaban judíos resultaron repugnantes para todos nosotros, al violar la humanidad y llevar a un límite desconocido el concepto del mal, lo mismo debe suceder con las granjas industriales, dicen, donde los animales viven como judíos en Treblinka. Así, la leche que en la poesía de Paul Celan se llenaba de cenizas que salían de los hornos, cenizas humanas, además es nuestra leche vacuna, que también ha de estar contaminada por el sufrimiento animal. Lógica débil, comparativa, fácil en la contumacia. La homologación de planos no es una lógica aceptada en ningún lado, salvo en el animalismo.

Como de leche y montajes hablamos, bien sería nombrar este montaje que se ha vuelto viral en las últimas semanas: unas vacas lecheras alemanas son "liberadas" de su confinamiento, salen por primera vez a la luz y el espacio, y expresan su alegría tanteando primero el territorio con una curiosidad conmovedora, y luego, pegando saltos, que presumimos de alegría, hasta dirigirse de forma natural hacia un prado fresco. Allí los humanos las observan con una alegría no carente de vergüenza, y las vacas saltan, topan sus cabezas, corren como en vaquería; se suceden luego los testimonios de la familia propietaria. El video se titula Die Küe sind los! (Las vacas están fuera!) y para CNN mereció la siguiente consideración:

"La reacción de los animales al ser liberados demuestra la alegría que significó para ellos conocer un lugar nuevo, el sentirse libres y el no estar encerrados. La mayoría de las vacas que son destinadas a labores de lechería no conoce el exterior y pasan gran parte del día en una sola posición, por lo que cuando se vieron en libertad, comenzaron a dar saltos y a correr en todas direcciones, explorando un mundo que se les había negado por años."

Es evidente el contenido ideológico y de propaganda con que cuenta el video, su ánimo de ser una disposición así lo evidencia: ¿no nos preguntamos por qué precisamente ha de grabarse la salida de unas vacas hacia un prado, y disponer tomas de los humanos felices viendo la alegría de las vacas? ¿Por qué es un hecho de suma relevancia la grabación de un traslado de vacas, si no es precisamente porque el realizador quiere que veamos y sintamos lo que él dispone? ¿Llamaron los propietarios a un equipo de grabación para decir, "vamos a sacar las vacas del establo al prado, entonces queremos cámaras, entrevistas y expertos aquí, pues no sabemos qué va a pasar" ?Así, lejos de ser un hecho eventualmente captado, tenemos la citada disposición: primero, una animalista habla contando la dura vida de unas vacas que nunca han visto la luz del sol, inmóviles ante la máquina que las conecta y les extrae la leche resultante de sus abortos inducidos. La animalista está a punto de echarse a llorar, imaginando la oscuridad y la quietud de una vida instrumental, aunque atrás está una frisona, berrenda en castaño (diremos taurinamente) en un brete, a la luz del sol, y luego la misma vaca saldrá en el video:


Aunque sale en varios planos, para permitir una sencilla identificación de la vaca, puse fotos donde salen sus cuartos traseros con su inconfundible marca. Entonces, o bien es falso que estaban encerradas, pues en la primera foto la animalista sale con el cielo atrás, o bien es falso que hayan recobrado la libertad, estando la vaca punto de retornar al confinamiento. Pero en cualquier caso, algo es falso.

La disposición sigue: se pretende hacernos creer que las vacas denotan extrañeza ante un mundo nuevo a penas salen del establo, pero en realidad, lo que sucede es que las vacas desembocan de la puerta hacia una cuesta; evitan resbalar, pues los cacos de los bóvidos son lisos, y por ello andan con cautela, que nosotros interpretamos como curiosidad, o sorpresa ante un mundo extraño. Van directamente al prado lo que, cualquier criador de reses sabe, indica que ya conocían el camino. Ya en el prado corren en manada, pegan saltos de alegría, e incluso dos berrendas en negro se enfrascan en una pelea. Los humanos las miran como si las vacas descubrieran que pueden moverse, y que los pastos están frescos. Sus saltos, que en realidad sirven para desentumecer los músculos, son interpretados como alegría. Las frisonas no lucen ubres lactantes, al parecer no estaban realmente encerradas y muchas lucen en la cara una edad superior a la permitida por la Unión Europea para ser madres lactantes, y sin embargo, debemos creer según la disposición, que asistimos a la narración de la libertad de unas vacas lecheras, y al arrepentimiento de sus amos. Tampoco hemos preguntado cómo es que unas vacas supuestamente estabuladas, pueden comer pasto normal sin sufrir disentería, ni el porqué de quitar el sonido ambiente cuando corren en manada, y regularmente debemos oír el cencerro de un vaquero que las pone a correr así, ya que los bovinos solo tienen esta locomoción cuando huyen o atacan (estampida o embestida), y sin embargo se nos muestra su huida como otra forma de felicidad ante el campo. Las vacas frisonas, al igual que la mayoría de bovinos, deben recluirse durante el invierno para protegerlas de la nieve o el frío extremo, lo que quizá explique el entumecimiento. Otra insensatez resulta de hacernos creer que un pequeño productor de leche, que apenas tiene 16 vacas, es capaz de estabularlas pese a tener evidentemente una cantidad de prados cubiertos de pastos de engorde, como si tal pequeño productor tuviera el volumen de la industria lechera, que estabula a miles de vacas para producir millones de litros al día.

¿Qué quiere decir todo esto en el fondo? Que se dispuso la teatral salida de unas vacas dentro de un discurso sentimental. Más allá de pecar de obvio el resultado (que los animales pueden sentir alegría en una forma primitiva, y una noción de libertad), lo que pretende el video, es insistir sobre la existencia de la ideología animalista. Hacerla dar vueltas una y otra vez en todos los medios, para dar la sensación de ser mayoritaria, pese a que el animalismo y el veganismo son una minoría absoluta. Es evidente que el hacinamiento industrial de animales sí es un problema, que debe ser encarado con reformas bienestaristas que algunos animalistas radicales atacan; lo que no es lícito, es a su vez jugar con la opinión pública, tratándola de tarada con la elaboración de esta clase de montajes. Como muestra la imagen de arriba, las vacas nunca salieron del confinamiento, o volverán a él.


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viernes, 2 de agosto de 2013

Agresión a una plaza de toros: el animalismo violento.



Animalistas amenazan con vandalismo en la Plaza de Toros de Manizales

No sería la primera vez. La semana pasada, un grupo de animalistas identificado como AFL, irrumpió en la Monumental Plaza de Toros de Manizales para rayar sus paredes con mensajes plagados de insultos, reivindicaciones y amenazas, riñéndose desesperadamente con el toreo y la ortografía, además del civismo. Esto, al igual que el toreo, nos plantea un grave problema de la ética, pues el animalismo no puede venderse a sí mismo como una evolución, si ni siquiera es capaz de regular el trato hacia los humanos, función verdadera de cualquier ética. ¿Cuál es la naturaleza de la transgresión animalista?

Desarticular este fenómeno del "movimiento de liberación animal" es evadir sin apelación la realidad de un fenómeno global que responde a la última instancia del animalismo: su lucha directa y violenta en contra de la sociedad que se resiste a dejar de usar animales. Esta clase de movimientos de liberación animal, participa teórica y prácticamente en actos de "liberación directa", con el modo de un enfoque complementario: los más pensantes y lectores, teorizan sobre las formas en las que el uso animal transgrede la ética; los más atravesados y ordinarios e iletrados, participan de manera directa en actos que, dicen ellos, ayudan a detener el abuso de animales. Incluso pasan en bicicleta, ataviados en pantaloneta, para verificar cómo se ven su actos de pandilla a plena luz del día, ya que los han hecho de manera cobarde por la noche. Lo anterior es solo un dato de la idiotez, pero, ¿esta acción contra la plaza de Manizales es aislada, o responde más bien a un fenómeno más amplio?

Desde finales de los 80`s, ante el fracaso del utilitarismo de Singer y el intuicionismo de Reagan, el animalismo se vio desnudo teóricamente, y algunos de sus elementos pasaron entonces a la acción directa, que implica siempre la afectación a humanos. Se denominó a este movimiento como ALF (Animal Liberation Front), y empezó la escalada de acción. Sin embargo, nos cuesta reconocer la naturaleza de este AFL, por cuanto su grafismo no es defendible ni en español (Animal Liberación Frente), ni en inglés (Animal Front Liberation) sin abusar de la gramática, aunque cabe la posibilidad que las siglas respondan a otro nombre del que seguro la A es de ANIMAL o de ANTITAURINOS:

Reducir el animalismo al ALF y a las transgresiones violentas de algunos animalistas, desde luego que no es muy inteligente; pero siendo el caso de una transgresión directa en contra de una plaza de toros, la ingenuidad de no relacionar este acto vandálico con el movimiento violento de liberación animal,es declarada. Mensajes insultantes y de acoso, que prometen que no se detendrán hasta la abolición, o donde se nos tacha de 'asesinos hijos de puta', no responden a un movimiento de evolucionismo ético, sino a otra cosa.

El movimiento violento de liberación animal, como he dicho, está conglomerado en una entidad invisible y sin organización vertical, por lo que más que una entidad real, con líderes, esquemas y programas, es una ideología a la que cualquiera puede inscribirse: el ALF. Son capaces de vender su propia lucha como algo heroico, tal y como se narra en el documental Behind the mask dedicado a este grupo. En algún momento, alguien que dice no haber participado nunca en el vandalismo, pero sí en la teorización, declara en el documental que uno de los principios del ALF es el de "no afectar animales, humanos ni no-humanos" -"animals, humans or no-humans".   Luego cuenta cuál fue la primera operación en Reino Unido: un industrial que criaba animales destinados a la experimentación, empezó a sufrir un acoso consistente en hechos como llamadas amenazantes, persecución a familiares, daños físicos a su hogar y propiedades, amenazas en sus domicilios a sus familiares, daños físicos a la propiedad donde se criaban las cobayas, y más actos de acoso como enviarle cartas manchadas de sangre diciendo "¿quieres saber la diferencia entre la sangre de una cobaya y la de tus familiares?" (tal fue la sucesión cronológica). Desde luego que en el documental apenas se cuenta que tan solo se le quebraron los vidrios del carro, pero cualquiera puede leer la investigación periodística sobre el caso. Al final, dice el filme, el criador de cobayas se rindió, publicando una nota en la prensa donde pedía al ALF que dejaran que molestarlo, que podían pasar por los animales, y llevarlos a sus casas.

Esto, que es vendido por el documental como un acto heroico y ejemplificante, entraña un acto duro y directo de terror psicológico. Por ello, causa por lo menos un profundo sentimiento de la ironía, que un genio animalista declare en los comentarios de la noticia en La Patria, que esta acción vandálica contra la plaza de Manizales está justificada, pues "LA TAUROMAQUIA ES TERRORISMO". No, el toreo es un rito sacrificial con profundas reivindicaciones culturales y artísticas, pero terrorismo no. Surten varias razones: que la antropología considera al toreo como lo que es: un rito, y uno que satisface los 5 protocolos de la UNESCO en el tema de Patrimonio Cultural Inmaterial, protocolos donde el "terrorismo" no fue un argumento para impedir que en Francia el toreo sea PCI; otra más importante, que los verdaderos terroristas son los grupos de liberación animal que se dedican a la acción directa. Solo en Estados Unidos, el FBI ha computado y procesado a ELF y ALF 7.000  veces (siete mil veces), elevando en todas estas oportunidades cargos por terrorismo. El dato anecdótico del criador contado en el documental, da cuenta de la naturaleza de estas transgresiones: amenazas, luego continuo acoso psicológico, daño en bienes, y más terror psicológico, hasta que finalmente la persona afectada llega a un extremo desesperado: publicar una nota en la prensa, pidiendo piedad. Toda la resistencia psicológica de la víctima ha sido rota por el terror. ¿El animalismo violento es terrorista? Aunque a Bill Ayers le parezca que no, pues ALF no vuela edificios con gente adentro como Al Qaeda, aquí se obvia muy a la ligera que quemar propiedades, aterrorizar a las personas con un juego de amenaza invisible, o incluso actuar directamente en contra de su integridad, tiene como efecto causar terror y romper la resistencia. ALF no vuela edificios como Al Qaeda, pero sí ha quemado más de 3.400 propiedades, tal como narra el acervo del FBI. Los métodos del ALF causan terror en los humanos afectados, eso es innegable.
Curiosidad estética: criminales posando de malos con perros tiernos liberados.

En los comentarios en defensa del acto vandálico sobre la plaza, se plantea otra paradoja que sus formulantes no alcanzan a captar: primero, se dice que el toreo no es justificable en Manizales, así su función en últimas sea la de producir recursos para el sostenimiento del Hospital Infantil de la Cruz Roja, pues la temporada de Manizales destina sus ganancias a esta beneficencia, con lo que estamos de acuerdo, pues una acción no es justificable porque persiga algo ético, si en su camino se valió de transgresiones éticas, y porque el toreo no necesita de hospitales, sino de antropología y culturalismo para defenderse. Pero, sobre el primer principio, ¿acaso no se puede decir lo mismo de vandalizar y amenazar de manera violenta con pintura, así tras esto esté la bien intencionada función de erradicar el toreo, lo que dicen ellos, es éticamente elevado? Su argumento se vuelve contra ellos. Pero esto es lo de menos, lo preocupante es que se justifique la continua violencia antitaurina, aduciendo que "siempre será peor lo que ocurre dentro de la plaza". En efecto, a los animalistas les parece que cualquier transgresión está justificada, pues siempre será peor matar un toro que perseguir, amenazar, golpear, intimidar o matar un humano. ¿Puede ser esto una justificación propia de un adulto? ¿La suspensión de la ética para agredir, pues se combate a otra suspensión? Cuando en sus teorías ellos concluyen que quemar humanos vivos está justificado si con ello se liberan 500 conejos, como sucedió en Virginia, uno está tentado a decir que esto guarda una relación demasiado débil con la lógica en primer lugar, y con la ética en un lugar definitivo: cualquier insulto, agresión física e incluso la quema de la plaza, está justificada si se sitúa en el grado de afectación debajo de la muerte de 40 toros al año. También el montaje continuo (Fadjen, el sadismo o el supuesto goce con el dolor sin ningún asidero científico, vaselina en los ojos al toro), la persecución cultural a minorías, el cáncer de la segregación y las agresiones físicas: todo esto justificable si para un sistema ético la vida de un animal está por encima de la humana.

Y aquí no se puede plantear sino esto: no es una lucha por la vida o por la pureza ética de la sociedad, "libre de viOLEncia", sino por la vida animal por encima de la vida humana,  y la guerra contra otra cultura. Cuando debieran pintar el matadero donde se matan miles de animales al mes, y que se sitúa abajo de la plaza de toros, el "AFL" ataca la plaza. Imagina uno que antes de convertirse en veganas, estas personas sufrieron acoso por parte de otros veganos, pues eran especistas y comían carne (nadie nace vegano, excepto los niños que mueren), con lo que sus casas eran rayadas y ellos continuamente insultados y agredidos, hasta que al fin rompieron su resistencia y se volvieron animalistas, y marcharon con aquellos que antes los habían perseguido, agredido o insultado: si no es así ¿qué es les hace creer que los taurinos dejaremos de ir a la plaza con esos métodos de acoso? ¿quieren convertirnos al veganismo y el animalismo, o más bien desaparecernos de la faz de la tierra con una escalada cada vez más violenta?

El acervo del FBI contra el denominado "petarrorismo", incluye los pasos que estos grupos siempre siguen: 1) Amenazas, 2)Vandalización, 3) Actos de agresión psicológica, 4) Actos directos de maltrato físico, 5) Destrucción de las instalaciones, previo robo de los animales a sus propietarios. Es innegable que cuando al animalista del ALF no le queda más remedio, y cuando ni el terror psicológico ni la agresión física cumplen su cometido, todo termina en la quema de las instalaciones; en Behind the Mask es vendido esto como "golpear las finanzas". ¿Quién nos puede asegurar que la plaza de toros de Manizales no será quemada como La Petatera o la de Saint Perdon en Francia, donde en ambos casos, antecedió a la quema de la plaza una cascada de amenazas?

Es imposible divorciarse de la vida real de un modo tan atroz. Los visones no van a la cárcel a hacer visita en manada.


Estas personas, que no saben nada de toreo, y que imaginan que uno va a la plaza de toros para "gozar con el sufrimiento de un animal", no solo se satisfacen con ese alarde de ignorancia en temas culturales, sino que además voltean los signos y nos tildan a los taurinos de "terroristas": aterrorizamos al toro bravo, a los niños, a aquellas sensibilidades que no resisten ver un animal sufrir. Desde luego que esto no tiene mayor apoyo empírico, pues no han analizado ni un solo toro, niño o enfermo mental para asegurarlo, sino que se extienden en teorías inconexas sin soporte teórico mayor a decir "lo mío es la psicología clínica, la practico con un amigo".  Ignoran que el toro no puede ser aterrorizado, pues esto es atribuirle un estado mental que solo los humanos son capaces de sentir, al adolecer el toro, como cualquier bovino, de consciencia reflexiva y secundaria. Interpretar que un animal siente terror porque así lo leemos en sus facciones físicas, es como aseverar que una vaca no goza comer cuando tiene hambre, pues sus facciones revelan la nada más indiferente.

Pero en últimas, ¿qué nos queda a los taurinos? ¿Aguantar cualquier violentación que se sitúe en su gravedad debajo de lo grave que es matar un toro, siendo que estamos enfrentados a personas que consideran que la vida animal es sagrada pero la vida humana es vil? Consuelo de tontos. El animalismo, por cosas como estas, no puede ser una ética: hace una clamorosa declaración de incapacidad y mediocridad en cuanto a sus relaciones con los humanos, ¿de qué sirve una ética así? Las personas deberían saber que tras estos movimientos "abolicionistas", además de una enmascarada misantropía, está la extinción de perros y gatos, como lo plantea Gary Francione , pues "ni un solo animal puede ser propiedad del hombre", al "no haber un solo argumento que legitime al hombre para usar animales para lo que él quiera, incluso las mascotas". El animalismo, teóricamente, llega a una reducción al absurdo donde el hombre se ubica en un espacio antropológico que no puede relacionarse con ningún animal sin ejercer sobre él su superioridad, pues el hombre está condenado a la racionalidad, mientras el animal es libre de esto, de la consciencia de la muerte y las interpretaciones de la existencia. Francione y los abolicionistas están de acuerdo con extinguir a perros y gatos, del mismo modo que los antitaurinos sufren semejante sentimiento para con el toro de lidia. ¿Qué tiene que ver esto de extinguir animales, con cualquier forma de ética? Desde luego que no es ética. Si atribuimos a las situaciones animales la misma naturaleza que a las humanas (los animales son "asesinados", "masacrados", "torturados", "sufren terror", "pueden amar más que una madre") ¿acaso plantear la extinción del perro, el toro, el gato o el animal explotado a fin de garantizar que el humano no los vuelva a explotar, no equivale a plantear que es ético extinguir a la raza humana, ya que es casi lo mismo? ¿quién puede defender la extinción de los humanos y las razas como algo ético? La respuesta es: además del nazismo, el racismo y el segregacionismo, solo los animalistas pueden plantear como un programa ético la extinción, pues así juren que no, sus teorías llegan por lógica a este principio de la "no utilización de animales para nada":

Entrevista a Gary Francione, pueden leerla completa aquí.



Todo esto en últimas, colmado de buenas intenciones y de métodos poco éticos, llama a un debate que la antitauromaquia es incapaz de dar: razonan de manera equivocada que los taurinos gozamos con el dolor del toro, y que no merecemos piedad en nada. La ausencia de piedad como expresión de la supuesta ética de los animalistas. Así que permitir la violentación de nuestros monumentos, es permitir que inicien una escalada de violencia contra la cultura taurina, escalada que nace de manera infeliz, pues no quieren entender qué es la tauromaquia, sino suponerlo. ¿Qué les queda después de la pintura blanca que ha borrado sus amenazas estúpidas, sino subir un paso más en la escalera de la persecución?
Tu tortura "no escultura".

La imagen se me antoja menos que ridídcula.

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Mi foto
En el año 1988 Maníli abría la puerta grande de Las Ventas de Madrid en la corrida de Miura. También nacía yo. Amante de la tauromaquia, el cine, la literatura y el rock. Sigo con obstinada fe la certera evidencia de la frase de Lorca: "Creo que los Toros es la Fiesta más culta que hay en el mundo".