miércoles, 20 de agosto de 2014

Sobre una infame mentira del animalismo: la ONU y los niños


En últimas horas al animalismo bogotano dependiente de la Franz Weber le ha dado por repetir con sonsonete que la tauromaquia es inconveniente para Bogotá porque, según ellos,  la ONU está en contra de la asistencia de los niños a las corridas de toros. Suena al montaje de la supuesta declaración de la UNESCO en los años 80, donde con lenguaje de animalista, la organización rectora de la cultura condenaba la tauromaquia diciendo que no era arte, para dos líneas después asegurar que era un despiadado arte venal y tres después decir que era un arte malhadado. La diferencia entre la fantasiosa declaración de la UNESCO, que evidentemente es un montaje anti, y la supuesta declaración de la ONU, es que de esta última sí disponemos de material y actas. Vamos al lío.

Ayer salía una nota publicada en el diario colombiano El Espectador plagada de frases sugerentes:


Hay una generosa distancia entre "conseguir replantear" y sencillamente "recomendar". Son actos totalmente distintos, pero la nota con vocación de publirreportaje los arroja en menos de dos párrafos sin sonrojo.

Natalia Parra, gozosa precursora de los estudios de la ONU sobre casos urgentes, decidió obviar nuestras colombianas crisis humanitarias, como por ejemplo la profunda desnutrición infantil en La Guajira, o nuestras vergonzantes cifras sobre trabajo, explotación y prostitución infantil, para enfilar todos sus poderes de persuasión y elocuencia en la mismísima ONU sobre un tema harto más trascendente: la malhadada, venal y nada artística tauromaquia. Lo hizo, basada en el precedente portugués, caso que según la Franz Weber (ONG animalista, cuyo vocero es el grandioso Leonardo Anselmi), fue un parteaguas mundial en la lucha animalista contra la tauromaquia, pues logró que la mismísima ONU declarara a la tauromaquia como peligrosa para los menores de edad, demostrando que "iba en contra de la Convención Internacional de los Derechos del Niño". Como dice la primera versión de la nota de El Espectador, esto "obligó" al estado portugués a "replantearse" la asistencia de los niños a las corridas.

Pero no necesariamente es así.

 Como consta en el link original de las actas a propósito de las sesiones de la comisión de la ONU que manejó la declaración, el  documento de 19 hojas dedican 15 escuetas líneas al tema taurino. Para tan trascendental noticia sobre el progreso moral de esa terrible humanidad, 15 líneas suenan a envidia:




No sé cómo andará el inglés animalista (de 15 líneas han sacado una cantidad de datos curiosos e inexistentes),  porque no sé de dónde traducen "la asistencia de niños a este tipo de eventos iba en contra de la Convención Internacional de los Derechos del Niño" en un texto que no contiene esas palabras; pero espero que el portugués animalista goce de mejor salud:

"Além do mais, a recomendação de que a idade mínima para assistência a touradas suba acima dos 6 anos – também sem qualquer fundamento - mais não é do que uma forma de limitação dos direitos das crianças portuguesas e uma limitação arbitrária da liberdade educativa dos pais. Basta recordar que em Portugal as corridas de toiros estão classificadas para maiores de 6 anos e a ERC na Deliberação n.º 13/CONT-TV/2008, afirmou que "os espetáculos tauromáquicos não são suscetíveis de influir negativamente na formação da personalidade das crianças e de adolescentes", reiterando esta ideia novamente na Deliberação 37/ CONT-TV /2010. Do mesmo modo convém lembrar que conforme resulta de diversas disposições da Constituição da República Portuguesa, o Estado tem a incumbência depromover o acesso à cultura portuguesa, e as crianças têm o direito inalienável de acesso à cultura portuguesa".

La cita hace parte del comunicado de la Federación Portuguesa de Tauromaquia a propósito de las 15 líneas aquellas. La Federación critica al ataque anti como "extemporáneo" y lo acusa "de carecer, como es obvio, de una base científica real". En realidad la declaración antitaurina se produce desde una oficina menor de la ONU cuyos conceptos no tienen fuerza vinculante ni son de obligatorio cumplimiento (del mentiroso "consiguió replantearse" al verdadero "Se observó que estas recomendaciones no tienen fuerza vinculante y no los traspasan incluso recomendaciones"). El Estado portugués en cualquier caso ya había zanjado la cuestión sobre la afectación mental de la tauromaquia en la psique de los niños, tema en el que hasta el animalismo está de acuerdo en aceptar que no hay afectaciones empíricamente comprobadas. Incluso el texto adjunta la referencia de las deliberaciones, que valdría la pena revisar.  El comité de la ONU, en su mínima intervención, tampoco hace referencia a ningún corpus de derechos como  la Convención Internacional de los Derechos del Niño, ni mucho menos pide que los niños se alejan de forma inmediata de la tauromaquia, aunque ello no los excuse de su imprudencia: "Este comité aún no ha entendido que el toreo es guiado por un profundo respeto y promoción de los valores humanos y los derechos", apuntó la Federación en su comentario.



Resumamos pues las falsedades de ALTO:

1) El comité de la ONU en cuestión no tiene fuerza vinculante para impedir que los niños vayan a corridas de toros, ni en Portugal ni en Bogotá. Que la nota de El Espectador ponga esto como estrategia de las mañas de Petro, es un chiste de mal gusto.

2) Es falso que se pidiese un inmediato retiro de los niños, pues el texto original es claro en solicitar que se someta a consideración el aumento de edad a 6 y 12 años. ¿No siguen siendo niños los que tienen estas edades de tiernas mocedades, antes de que crezcan y tengan el poder de influir en la ONU y similares? Los niños, suponiendo que la declaración de la ONU fuera vinculante (que no lo es, conviene insistir), seguirían gozando del derecho de asistir a corridas y escuelas taurinas.

3) Es falso que se demostrara una violación de la  Convención Internacional de los Derechos del Niño. Adjunté el acta original y puse la imagen con la menudencia que hablaron sobre tauromaquia, y nunca se hace mención a ese corpus jurídico, ni mucho menos a su supuesta violación. Solo se sugiere aumentar la edad de participación, y se conmina, mas no se ordena, precisamente esto: "El Comité también insta el Estado Parte a emprender investigaciones que determinen el impacto en la infancia del alcance de la violencia física y mental de la tauromaquia". ¿Cómo van a emitir una declaración del calibre dibujado por los animalistas, si hasta ahora están sugiriendo que se hagan estudios sobre el impacto de la tauromaquia y su "violencia física y mental"? Incluso esa petición es una forma de reír sobre los estudios de la FranzWeber, que carecieron de evidencia empírica.

4) Los niños en Portugal siguen asistiendo sin mayores tropiezos a corridas, escuelas taurinas y actos de difusión. Como dice el texto de la Federación, ellos también tienen derecho a la cultura y a recibirla de sus padres. Una sugerencia no vinculante nunca enervará las disposiciones constitucionales y legales de un país en el tema de la cultura. La única restricción existente es la convención de la UNESCO en el tema de Bioética, pero esta solo es aplicable a humanos.

El pantanoso terreno de las equivocaciones es fértil para la farsa y las flores del fango.
#FuerzaNovilleros
Festejo taurino celebrado en la provincia portuguesa la semana pasada. Los crianças en el festejo. La foto es del perfil en Twitter de nuestros hermanos de Prótoiro, al igual que las otras piezas gráficas.


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En el año 1988 Maníli abría la puerta grande de Las Ventas de Madrid en la corrida de Miura. También nacía yo. Amante de la tauromaquia, el cine, la literatura y el rock. Sigo con obstinada fe la certera evidencia de la frase de Lorca: "Creo que los Toros es la Fiesta más culta que hay en el mundo".