lunes, 18 de noviembre de 2013

Nuevo acto de terrorismo antitaurino en Rion-des-Landes



El diario francés Sudoest informa sobre un acto criminal de incendio contra la pequeña plaza de Rion-des-Landes. Debe entenderse que la intentona de quemar vivo a André Viard junto con toda su familia hace algunos años, no había de concluir para los antitaurinos de Francia con este deleznable acto de terrorismo.

La cruzada que ALF ha lanzado contra los espacios más pequeños y vulnerables de la tauromaquia, ayer cobró un nuevo episodio con el intento de quema de la plaza de Rion-des-Landes, una localidad que también en meses pasados había sufrido una oleada violenta de la antitauromaquia, acción que incluyó ataques con gases de fumigación y bengalas a los tendidos repletos de niños, mujeres y ancianos, la invasión del ruedo y el intento de suelta de unos novillos contra la población.

Por fortuna, la madera mojada por los días pasados de lluvia, y la oportuna acción de los bomberos provenientes de Dax, hizo que la situación no derivara a mayores.

Como en Lima hace menos de un mes, la quema de la plaza es un acto unilateral de terrorismo que dirige su objetivo a callar definitiva y autoritariamente lo que no puede ni quiere entenderse, expresión, esa sí, más pura del barbarismo. ALF, se ha dicho, glorifica la violencia que comete aduciendo que es necesaria en una cruzada de purificación del mundo contra el maltrato animal. ¿Acaso no es el mismo discurso de la Inquisición medieval? Además de su incipiente antitauromaquia, el animalismo se toca aquí con la Inquisición, cuando la justificación de sus impulsos violentos está amparada en un falso discurso moral.

                                            

Animal Liberation Front, una organización considerada como terrorista por el FBI ha perpetuado más de 7.000 episodios que incluyen quema de instalaciones, solo en el territorio americano. El dato revela una profunda psicopatía piromaníaca en este movimiento.

La inmoralidad de la destrucción es justificada con la supuesta inmoralidad contra el animal, argumento falaz no solamente por la contradicción ética, sino también porque para un fanático por los animales, cualquier cosa sería menos grave que maltratar un animal, y con ello, la puerta abierta para la violencia inhumana está más que abierta para cualquier acto. A los taurinos nos compete evaluar nuestras acciones legales y civiles de cara a la creciente escalada de violencia antitaurina en todos los países del toro. Debemos tener en cuenta que estamos ante personas que condenan la violencia pero la usan, y que no ven mal en recibir dentro de sus filas activistas a un grupo terrorista que incluso ha envenenado comida para bebés o ha lanzado gases de fumigación a un tendido repleto de personas. Con lo anterior, uno piensa que aquí no obra un ánimo de paralizar la tauromaquia destruyendo estultamente sus instalaciones, pues lo evidente es que ellos pueden atentar contra la vida humana: lo han hecho y lo seguirán haciendo. No puede ser otra la expresión de una inquisición posmoderna.